Sin embargo, el proceso a la inversa es frustrante: cuando lees un libro después de haber visto la película cargas con la rémora de unos rostros adjudicados y una estética que no es la tuya, sino la del equipo cinematográfico. Bien poco queda ya a tu imaginación.
Es por ese motivo por el que ultimamente intento adelantarme a las películas. En cuanto me entero que hay una adaptación cinematográfica en marcha que me interesa, corro a leer el libro. Ya lo hice recientemente con "Vida de Pi" (Yann Martel), la próxima película de Ang Lee, y con "Siempre el mismo día" (David Nicholls), convertido en filme por Lone Scherfig, la directora danesa de "Una educación".
Y lo hice anteriormente con el libro que hoy nos ocupa, el desolador "Nunca me abandones/Never let me go" (Anagrama,2005), de Kazuo Ishiguro."Nunca me abandones" nos cuenta, alternando pasado y presente, la historia de amistad y amor de tres jóvenes "especiales" - Ruth, Tommy y Kathy- por la voz de esta última y está ambientada en la Inglaterra actual, en un mundo que ha conseguido desterrar las enfermedades, algo en lo que nuestros protagonistas juegan un papel activo. Educados en Hallsham, una institución donde son preparados con mimo para el rol que la sociedad les ha reservado, Kathy,Ruth y Tommy descubrirán que su vida no será nunca como la del resto de los seres humanos y tendrán que aprender a afrontarlo.
Permitanme que sea tan vago al explicar el argumento de esta obra, pero no me gusta destripar las historias, aunque Ishiguro no juegue a sorprender y deje claro bien pronto que la ciencia ficción y la distopía son un punto de partida para hablar de otros temas. Me impresionan dos cosas de su trabajo: la tremenda habilidad para narrar en la voz de Kathy y enlazar recuerdos pasados y presentes de un modo harto imaginativo, y su maestría y paciencia en tejer una inmensa tela de araña de fatalidad y resignación con los sentimientos y pensamientos de los personajes. Cuando terminas su lectura, con el corazón en un puño, no puedes quitarte de encima la inocencia, la entrega, la honestidad, la nobleza de unos seres, auténticos ángeles, que te acompañarán toda tu vida.
La adaptación cinematográfica de "Nunca me abandones" está dirigida por Mark Romanek y producida y guionizada por Alex Garland (escritor y guionista habitual de Danny Boyle). Mark Romanek proviene del mundo del videoclip y la publicidad, campos en los que está acreditado como un verdadero maestro, con alguno de sus videoclips (Nine Inch Nails, Madonna) formando parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de New York. Esta es su tercera película.Con ella me ha pasado un poco lo mismo que con "La carretera" , la adaptación cinematográfica de la obra de Cormac McCarthy. Todo está en su lugar: las interpretaciones (estupenda, como siempre, Carey Mulligan), la ambientación, la fotografía, el tono imprimido por el director a la historia, el tempo cinematográfico... sin embargo, me acaba dejando frio. Y es que el respeto al material escrito no garantiza un buen filme . "Nunca me abandones" no es ni mucho menos una mala película, pero en su trasvase a imágenes ha perdido gran parte de la infancia de los protagonistas y algo del tono elegíaco de la novela. A favor de Romanek y Garland, decir que la tarea no era nada fácil tratándose de una historia elaborada a base de recuerdos y pensamientos, y que si desconocemos la novela podemos hablar de una película estimable, con personalidad y verdadero hálito romántico.
Les dejo el trailer si están interesados en la película, pero mi consejo es que vayan primero corriendo a por el libro. No lo lamentarán.











































